TM MAGAZINE 27 de octubre de 2026
Yukai hodo y Toei Tokio|la velocidad que sobrevivió al declive de Toei
Cuando Toei, que se enorgullecía de sus películas de ninkyo y yakuza, perdió impulso, Toei Tokio y Nippon Television produjeron Yukai hodo. Basada en un secuestro real de un niño, esta película conserva aún la velocidad de Toei, que producía enseguida cuando ocurría un suceso.
Entre las productoras, Toei fue una presencia abrumadora: desde mediados de los años sesenta y a lo largo de los setenta dominó con las películas ninkyo (任侠), historias de forajidos caballerosos, y con las películas de yakuzas. Pero las estrellas que la habían sostenido fueron envejeciendo, y la sociedad, tras atravesar la estación política de los años setenta, estaba a punto de entrar en los años de la burbuja. En medio de todo esto, la distancia entre lo que el público quería y lo que Toei sabía hacer mejor se fue haciendo cada vez más visible.
Fue entonces, en una Toei que había perdido su antiguo impulso, cuando se hizo una película: Yukai hodo (1982), cuyo título significa «la cobertura de un secuestro» y que circula en inglés como To Trap a Kidnapper. Estrenada en septiembre de 1982, dura nada menos que 134 minutos. Quien esté acostumbrado a lo que se llama una película de Toei encontrará sorprendente esta película larga, larga para Toei.
Porque la fuerza de Toei no estaba solo en sus actores y sus películas, sino también en sus equipos de producción y en la propia gestión de la empresa, y la intensidad de esa fuerza encendió a los jóvenes que cargaban con un resentimiento contra la sociedad y desató un gran movimiento cinematográfico.
Aquí la cosa se complica un poco. Cuando digo Toei, el impulso pertenecía a los estudios Toei de Kioto, no a Toei Tokio. Y Yukai hodo es una película que Toei Tokio produjo y estrenó en alianza con Nippon Television.
Aun así, al ver esta película, lo que me hizo sentir que conservaba algo de Toei, pese a ser tan poco propia de Toei, fue su velocidad. Si miramos atrás, Toei había ido produciendo películas de yakuzas una tras otra, y cuando empezaron a verse los límites de su popularidad, giró hacia la línea jitsuroku (実録), las películas de relatos verídicos, tomando como motivo las guerras entre yakuzas que se libraban entonces por todo el país y montando un sistema de producción tan rápido que en cuanto ocurría algo se ponía a rodar.
Es decir, tenían el poder de percibir antes que nadie los cambios de la sociedad y los movimientos que probablemente interesarían a la gente, y de producir en masa a una velocidad que ninguna otra productora podía igualar. Esa era la vitalidad de la edad de oro de Toei. Pero cuando el público se cansó también de eso, de mediados a finales de los años setenta, Toei perdió gran parte de su impulso.
Yukai hodo, en cambio, es una película que muestra que esa velocidad de Toei seguía viva en los años ochenta, incluso en plena decadencia. Porque se hizo a partir de un secuestro real de un niño pequeño ocurrido en enero de 1980 en Takarazuka, en la prefectura de Hyogo.
Incluso contando el reparto, no queda nada del antiguo calor de Toei. Se percibe, más bien, que se hizo con calma, de manera pausada, como si fuera calcando paso a paso el secuestro. Por supuesto, era también una época en que cadenas de televisión como Nippon Television entraban como coproductoras, así que ya no podía ser el terreno exclusivo de Toei como antes, y siento que, al modo de Tokio, se llegó a un compromiso en ese punto.
Aun así, lo que me hace fijarme en esta película es haber notado que la sensibilidad que construyó la marca Toei, que marcó una época y desapareció en un instante, todavía se transmite en obras como esta. Dicho al revés, cuanto más difíciles de abordar le resulten las películas ninkyo y de yakuzas de Toei, mejor manera de empezar puede ser Yukai hodo.